Nuevo trono para la Santísima Virgen del Rosario
Durante el reinado de los llamados “Luises”, Francia vive una época de extraordinaria fuerza artística y cultural. La arquitectura se caracteriza entonces por su carácter palaciego, monumental y por una fastuosidad ornamental sin parangón en el resto de Europa. Con Luis XV surge un nuevo gusto por la intimidad en las estancias. Desaparecen las formas de majestuosa pesadez que habían dominado las decoraciones, sustituidas ahora por otras más ligeras, delicadas y de un marcado carácter femenino. La pompa y la solemnidad ceden su lugar a ambientes íntimos, impregnados de fantasía, que reflejan a una sociedad refinada, elegante, sensual, despreocupada y festiva. En España se alcanzó una extraordinaria riqueza ornamental, marcada por una notable distorsión de sus elementos decorativos. Estos se combinaron con distinta intensidad según la época, la región o…



